Tío Alejandro
Saturday, 10 May 2008 11:36
Tío Alejandro, hermano mayor de mi padre, continuaba con el negocio de Ramos Generales. Acopiaba frutos del país, además de esto tenia un obraje, que con cuyos obreros se encontraba en litigio.
Eran estas épocas de Gremios, Sindicalismos y había constante convulsión. Los obreros de mi tío querían agremiarse y los sueldos serian dictados por el gremio, a lo que el se opuso prefiriendo abonar mayores sueldos, pero no tener tratos con Sindicalistas.
----Simón ¿te das cuenta?, están locos!, y yo no lo voy a soportar. Les pago más de lo que dicta la ley y no quieren cargar los vagones con leña, porque el Sindicato no lo autoriza--.
----Alejandro, no hagas líos, no te busques problemas, espera, ¡ya te cargarán!... te estas complicando la existencia---.
---- ¡No puedo esperar, quiero que lo hagan ahora! tengo contratos que cumplir con Buenos aires, ¡a ellos no le importa porque no va la leña!!---
----Tenes razón hermano, pero no podes andar a los tiros todos los días, además es un problema en todo el país.
----Simón, si no me cargan la leña esta semana, se van acordar quien es Alejandro Chertkoff…---y diciendo esto se fue en dirección a su casa mientras papá lo contemplaba preocupado.
----Rosa, estoy intranquilo, Alejandro está enojado con los obreros, ---le comentó a mi madre.
----Ya los oí, tiemblo al pensar lo que pueda ocurrir, ¿porque no lo invitas y se van los dos a pasear?..., puede ser Paraná, Santa Fe u otro lugar cualquiera…por una semana sería suficiente.---
----Ni pensar!, está encaprichado…en fin!, habrá que estar preparados…sabes como es Alejandro cuando se enoja.---
----Tenes razón, llama a los muchachos y ¡prepárense!...estoy segura que tendremos un serio disgusto.
En ese preciso instante llego Ramón Vega, el carpintero, fumando su pipa y retorciéndose los bigotes.
----Simón, Rosa… ¿cómo están?...’’esta julera la cosa’’…hum…si, esta ‘’jodido’’el asunto, hum…si…Simón, hermano, vos sabes como te apriecio y a Rosa también…
----Ramón, ¿Qué queres decir? No te andes con vueltas y decilo de una vez---.
----Este,…hum…si, mira…oí, me vinieron a decir que vos no vayas a la estación, porque lo están esperando a Alejandro. Son muchos, pero les tienen miedo a ustedes dos, están decididos a todo…lo van a matar! Ya que no hay otra solución, llamalo a Alejandro, sin que te oiga su mujer…nos prieparamos aquí y de esa forma podremos defenderlo.
----Ramón, gracias!, pero usted no se meta en esto--- le dijo mi madre.
----Escucha Rosa, ¿como no voy ayudarlo si es mi hermano?… ¿Quién aguanta a mi mujer que tanto los quiere a ustedes?!---y adimás no me voy a perder un ‘’’entrevero’’ como el que se esta armando, parecerá el veinticinco de mayo, habrá mas tiros que chicharras en verano.
----Ramón en ese caso, espera que voy a buscar a mi hermano, mientras tanto Rosa va hacer un mate.---
Dijo saliendo en el preciso momento en que se oyeron disparos como de ametralladora.
---- ¡Simón! Gritó mi madre.
---- ¡NO SALGAS; HERMANO! –grito Ramón, empujando a mi padre dentro del negocio. Este se dirigió apresuradamente hacia el lugar en que estaban las armas largas y tomando un Winchester cargado y otro revólver que hacia pareja con el que siempre usaba, se apoderó de dos cajas de proyectiles, una treinta y ocho y otra cuarenta y cuatro, saliendo a escape en dirección al coche donde lo esperaba Ramón.
----Apura Simón…----dijo Vega en el mismo momento en que llegaban corriendo José García y Pichón Pérez, quienes subieron al auto en marcha. Partieron a alta velocidad en dirección a la estación del ferrocarril distante doscientos metros, mientras se oían los disparos de armas de grueso calibre, cortas y largas.
----Muchachos… creo que llegamos tarde!
----Pero si será cabeza dura este Alejandro…hum…si se escapó por ditrás de la casa…de fija!! Si es pa no creer, que haya sido tan ‘’corajudo’’, como p’meterse en la boca”el lobo’’.
Ya habían llegado y frenado en forma violenta frente a la estación y saltando del coche Duran Modelo treinta y dos antes que se detuviera por completo.
----Bueno muchachos, vamos a separarnos unos metros, vos, ‘’Pichon no te nos adelantes’’, no te olvides que tu escopeta recortada tiene solo dos cartuchos.---
----Patrón, ¡traje mi cuarenta y cuatro!---
En ese momento, José revisaba su revólver del mismo calibre y Ramón Vega acariciaba la culata de su treinta y ocho.
----Muchachos, no tiren hasta que yo no lo ordene… vamos!!... ---
Dijo mi padre y encabezando el grupo, se dirigieron al andén caminando junto a la pared, mientras Ramón decía:
----Lástima que se nos adelantó Alejandro…podríamos haberle hecho un lindo ‘’dentre’’.
Cuando llegaron al andén, de pronto, callaron los disparos, pero al tratar de continuar, se rompió el silencio, y las balas picaron en una pared cercana, por lo que trataron de cubrirse, pero en un arranque de coraje, todos a la vez salieron en descubierta y comenzaron a disparar en todas direcciones caminando agachados bajo una lluvia de balas y llegando hasta Alejandro que yacía caído, pero seguía disparando hacia las pilas de leña, detrás de las cuales estaban guarecidos los peones.
Mi padre hacia accionar la palanca del Winchester a toda velocidad, hasta que se acercó a su hermano que estaba bañado en sangre.
----Muchachos, regresen--- gritó mi padre al ver que sus amigos continuaban la marcha.
----Simón…tirate al suelo!!... Nosotros los cubrimos---grito Juan, gatillando su revólver.
----¡¡Cuidado patrón!!---grito José y cubriendo con su cuerpo a mi padre disparó a un hombre que tenia medio cuerpo fuera de su trinchera, acertándole en pleno pecho.
Los del bando contrario, no salían de su asombro ante el coraje de ese pequeño grupo de hombres que los enfrentaban, y por ello, suspendieron el fuego, por lo que mi padre y sus amigos lograron retroceder llevando a Alejandro, a la estación.
Mientras esto ocurría, mi padre habló con el herido.
---- ¡Hermano… que hiciste!...!porque!...
-----Simón… me dieron… estaban… escondidos…los…desafié a que…salie…ran…al descampado…pero…en lugar de…ello…me balea…ron… ¿Qué…fue de…mis…peones
¿Muertos?…por favor…pagales…a los…familia…res.--- dijo mi tío en forma entrecortada y arrojando saliva sanguinolenta.
----Te salvaremos.---dijo papá cuando depositaban el cuerpo en el andén.
Pichón caminaba renqueando pues tenia la pierna herida por lo que José trató de ayudarlo, pero… también estaba herido por lo que su amigo lo rechazó.
----Vos estas ‘’pior’’ que yo---le dijo.
----‘’Cayate cagon’’…si apenita tengo dos ‘’chumbos’’, pero uno salió---
----Ramón, ayudame lo llevaremos al auto…ustedes encarguen a alguien para que levanten los cuerpos de los muchachos.
----‘’Ta bien’’ patrón…a ver, che Cabrera ‘’yeven’’los cuerpos de los ‘’piones’’ de don Alejandro a sus casas---
Sentaron al herido en la parte trasera del coche y se dirigieron a la casa del mismo.
Ramón fue en el estribo por lo que al verlos llegar, mi madre entendió que había ocurrido algo terrible. Mis primos estaban enloquecidos; tía Ana lloraba desconsoladamente comprendiendo que su esposo moriría pues tenia el cuerpo cubierto de heridas que eran mortales.
Todos se asombraban como todavía se mantenía respirando, aunque lo hacia con mucha dificultad. Los cinco hijos: Poya, Abraham, Nuque, China y Pedro, rodearon al moribundo; este mirándoles les fue tomando las manos a medida que se acercaban y lo besaban.
Last Updated ( Saturday, 10 May 2008 19:20 )

