Written by Naum Chertkoff
Tuesday, 20 May 2008 00:12
Entre el cuerpo de profesores, había una joven que enseñaba matemáticas.
Desde el primer dia de clase, todos admiramos su hermoso cuerpo, que ella se encargaba de poner a la vista de todos, vistiendo en el verano, muy poca ropa y en lo posible transparente.
Considerando que éramos muchachos entre diez y seis y diez y ocho años, nos encontrábamos prácticamente enamorados de ella; no de la materia.
La ropa transparente que llevaba nos mostraba con amplitud sus formas, pues debajo del transparente vestido solo tenia una bombacha muy estrecha y el corpiño apenas cubría sus bien formados pechos.
Todos, sin excepción, deseábamos que el calor de los primeros días de clase continuara, pero, pasaron los días y llego el frío.
Lógicamente que nuestra profesora comenzó a llevar ropa de acuerdo a la temporada, pero de cualquier manera, en nuestras mentes quedo grabada, el cuerpo escultural de nuestra profesora.
Un dia manifesté a los amigos, Rodolfo, Antonio, Ángel, Feliciani y Alter.
Que me encontraba en un gran aprieto.-
----. ¿Qué te pasa Pampa?...-pregunto Rodolfo.
----. Estoy enamorado de la Profesora.
----. Pampa Bárbara cree que esta en Bernardi,--dijo Feliciani
----. Ya observe como la mira, cuando ella esta dando clase y les aseguro que se la come con los ojos. —comento Antonio.
----. Muchachos, yo se que es lo que mas le gusta a Pampa de la Prof. —dijo Ángel
----.¿Que?—preguntaron todos.
----. El culo…--contesto y todos me miraron como pidiendo una explicación.
----. Si, es verdad, Ángel tiene razón…-dije con cara de sentirme culpable por algo tremendo.
----. Bueno Pampa, te hacemos una apuesta…nosotros decimos que no sos capaz de tocársela. —manifesto Feliciani .que representaba al grupo de los cinco.
----.Bah… ¡que gran problema!...se la toco cuando quiero…--dije con aire de suficiencia.
----. Cuando no!...ya salio el cafishio…--ahora se cuenta una de cow-boy—manifesto Antonio.
----. Muchachos, si jugamos algo interesante, le toco el culo a la Prof. Y delante de todos ustedes, para que luego no digan que me conté una de pistoleros.
----.ya esta…si vos ganas, te pagamos cuatro veces la entrada al cine, si perdes, vos nos invitas a todos.---dijo Rodolfo sonriendo.
----Acepto.
Todo esto fue tratado en un recreo, después de la hora de matemáticas, por lo que resolvimos que el acto en si tendría lugar al dia siguiente.
La noticia corrió como reguero de pólvora, entre los demás compañeros de clase.
Esto hizo que los treinta alumnos, estuvieran pendientes de lo que ocurriría.
Como de costumbre, llego la profesora, luciendo un tapado. Al encontrarse en un ambiente cerrado, se desprendió de la prenda, colgándola en un perchero.
Pude apreciar que tenía puesto un vestido de una tela fina y que no ocultaba sus perfectas líneas, sin contar con lo que yo imagine en ese momento.
Procedió como siempre, es decir, dejo su portafolio sobre el escritorio y extrajo del mismo una libreta en la que estábamos anotados todos los alumnos.
Tomo la lapicera y luego de observarnos, comenzó a caminar hacia atrás, es decir, fue retrocediendo, mientras observaba la famosa libreta, tratando de decidir quien daría la lección.
Yo me encontraba sentado, como siempre, en el último banco, junto al pasillo por el que ella retrocedía.
El pupitre era de madera, pero la parte que hacia de mesa, estaba unido al resto del mueble por una bisagra de hierro, de gran tamaño.
Ella tenía por costumbre, llegar hasta mi banco y recostarse en esa bisagra.
Cuando estaba por ocurrir, extendí la mano, cubriendo el hierro.
Todos los compañeros observaban lo que estaba sucediendo y mas de uno se comía las uñas, mientras la expectativa era general.
Una vez que mi mano cubrió la bisagra, contuve la respiración y trate de mirar al techo, haciéndome el distraído.
Ella llego y el encontronazo se produjo. Sentí su calor y mi mano se introdujo en sus redondeces posteriores. Instantáneamente, me di por bien recibido y comprendí que el castigo que me dieran seria una bendición.
Todo valió el acto en si y la sensación sentida me hizo comprender que no estaba equivocado en mis apreciaciones, con respecto al escultural cuerpo de mi Profesora de matemáticas.
Solo los alumnos sentados en las filas delanteras, no pudieron apreciar, que mi mano había desaparecido entre las nalgas de la joven, quien tardo muy pocos segundos en reaccionar.
Tomo impulso pues estaba mal parada y se retiro sin mirarme, yo me acariciaba la mano sonriendo. Todos los compañeros, cambiaron varias veces de color, mientras la Prof. Llego al frente de la clase, tomando asiento frente a su escritorio.
----. Pase…señor, Chertkoff Naum…. —dijo mientras me observaba.
Me puse de pie y sonriendo me dirigí al frente dando una brillante lección, mientras con la mirada, según Ángel, me la comía.
Todos los compañeros trataban de contenerse, hasta que por fin termino la hora y cuando la joven se retiro, corrieron a felicitarme por la hazaña realizada, que me encumbro, no habiendo dudas de que había ganado la apuesta mis compañeros se sintieron felices de poder invitarme al cine.
----.Muchachos, les aseguro que esta mano no mela lavo por mucho tiempo—dije cuando salíamos, lo que fue festejado con una carcajada.